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ARTE

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CARACTERÍSTICAS GENERALES DEL ROMÁNICO

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LA ARQUITECTURA ROMÁNICA

La arquitectura románica presenta una gran variedad regional que viene determinada, entre otras cosas, por las distintas tradiciones artísticas de cada territorio de Europa occidental. Sobre el viejo sustrato de la antigüedad romana se van desarrollando algunas experiencias regionales muy influidas por la nueva mentalidad de los pueblos germánicos. Estas primeras experiencias posteriores a la caída del Imperio Romano las hemos llamado Prerrománico. Pero a partir del s. XI se produce una cierta unificación estilística al amparo de las circunstancias que ya han sido explicadas en entradas anteriores. veamos ahora cuáles son los rasgos que, a pesar de la variedad regional, definen este estilo.

Al tratarse de una arquitectura básicamente religiosa (aunque no sólo: castillos y palacios, también), el templo sobresale como edificio arquetípico. Siendo la Iglesia cristiana una institución con vocación de perdurar, sus construcciones estaran determinadas por dos valores que buscan dar a la arquitectura solidez y duración:

· la monumentalidad: responde al interés por imitar a los grandes edificios romanos, cuya grandeza sería un buen vehículo propagandístico para la Iglesia. Los templos tienden, desde su primera sencillez, a la grandiosidad.
· la perdurabilidad: dado el carácter “eterno” de la religión cristiana, se rechazan los materiales pobres o livianos; su apuesta por la duración exige el uso de materiales robustos y duraderos como la piedra, bien cortada en sillares y perfectamente aparejada.

Veamos cuáles son sus principales aportaciones:

LA PLANTA DEL TEMPLO


· Ver planta-esquema y distribución de los elementos espaciales (lámina de trabajo)
Prototipo de planta en cruz latina:


· La planta basilical, con crucero, cabecera con ábsides semicirculares y, en ocasiones, pórticos en la entrada.


· La planta en cruz latina (evolución de la anterior: engrandecimiento del crucero). En ambos modelos se trata de un cuerpo central, de una o varias naves, longitudinal y una nave transversal, el llamado crucero.
· Cuando el ábside central es muy grande presenta capillas radiales que sobresalen al exterior.


· En las iglesias de peregrinación el ábside central suele estar rodeado por una nave semicircular llamada deambulatorio o girola, que da la vuelta al altar mayor.
· Las torres son otro elemento destacado del templo románico. El campanario se incorpora al cuerpo de la iglesia. Pero, además, tiene un claro significado simbólico del vínculo entre los hombres y dios, así como testimonio enhiesto del poder de la iglesia, visible desde cualquier punto del entorno.

Tomada de http://pllanos.wikispaces.com/

Suele situarse preferentemente flanqueando la fachada, pero también en el centro o en los extremos del crucero.

 Sus formas son variadas: octogonales, circulares, etc.
· A los pies de la nave central suele situarse una nave transversal a manera de vestíbulo, llamada nartex, y si, además, sobresale de la fachada, atrio.

Prototipo de planta centralizada:
· Planta circular u octogonal, que sigue los modelos paleocristianos o bizantinos (San Vital, Rávena, por ejemplo).


EL ALZADO DEL TEMPLO
· Ver alzado de la lámina de trabajo.
· La nave central suele ser más alta que las laterales. De este modo se consiguen dos cosas: la construcción de vanos que posibilitan la iluminación del templo y que las naves laterales actúen como refuerzo o entibo de la nave central.
· Cuando la nave central tiene dos pisos, al segundo se le llama tribuna y al conjunto de aperturas de la tribuna sobre la nave central, se le llama triforio.
· En el crucero se levanta, con frecuencia, un cuerpo poligonal llamado cimborrio, que sobresale sobre el conjunto del edificio, coronándose, a veces, por una linterna.
· Las construcciones románicas suelen tener una cimentación profunda y robusta, dado que la pesadez del edificio (cubiertas abovedadas de piedra) lo exige. Esto posibilita la construcción de criptas subterráneas.
· Los muros, que son los verdaderos elementos de sustentación del edificio, son gruesos, construidos a doble pared rellena de ripio. Los muros se refuerzan exteriormente por medio de contrafuertes. La necesidad de dotar de robustez al muro impide la apertura de grandes vanos en el mismo; por esta razón, en la arquitectura románica predomina el macizo sobre el vano.
· La existencia de un gran muro desnudo, obliga a los arquitectos a introducir numerosos elementos decorativos que lo animen exteriormente. Así, encontramos: pilastras, arquillos ciegos, canecillos, modillones de rollo, ajedrezado o taqueado jaqués, etc.
· Las tribunas del piso superior, al estar cubiertas con ½ bóvedas de cañón, actúan como arcos que trasladan el peso de la bóveda que cubre la nave central hacia el exterior.

LOS SISTEMAS DE CUBIERTAS
Tomado de http://historiadelartebachillerato.files.wordpress.com/· El sistema de cubiertas característico evoluciona desde las primeras techumbres de madera hacia las bóvedas de piedra. El tipo más empleado es la bóveda de cañón reforzada por arcos fajones, utilizada especialmente en la nave central. La bóveda se va construyendo por tramos, de tal forma que el defecto o la ruina de uno de ellos no afecte al conjunto de la iglesia. En las naves laterales y en la girola, se emplea más frecuentemente la bóveda de arista. La evolución constructiva del románico supone, al final, la aparición de la bóveda de cañón apuntado, reforzada por arcos fajones igualmente apuntados.
· Los ábsides se cubren con bóvedas de ¼ de esfera.
· El cubrimiento de las iglesias de planta centralizada o de los cimborrios de muchas iglesias basilicales, se realiza con frecuencia en España con cúpulas de arcos entrecruzados de clara tradición musulmana.
· También se emplean las cúpulas, bien sobre trompas (arcos que se sitúan en los ángulos) o bien sobre pechinas (triángulos esféricos).

EL SISTEMA DE SOPORTES INTERNOS
· Las pesadas techumbres de piedra se soportan por medio de: gruesos muros, reforzados en su exterior por contrafuertes, gruesos pilares y columnas.
· El típico pilar románico tiene el núcleo de sección cuadrada o rectangular, en cuyos frentes se adosan semicolumnas que recogen el peso de los arcos fajones que sostienen la bóveda y de los arcos formeros. Los primeros volteados en sentido transversal al eje de la nave, y los segundos en sentido longitudinal. Exteriormente los pilares se corresponden con los contrafuertes. Hubo, no obstante, algunas variaciones.
· En ocasiones se combinó el pilar y la columna en otras se utilizaron grandes columnas, sobre todo cuando la cubierta era menos pesada.
· La evolución natural del pilar románico tendió a la complejidad a medida que se le iban adosando columnas o pilastras. Aparecerán pilares cruciformes, poligonales, etc.
· Los capiteles se utilizan como soporte para narrar mediante relieves escultóricos pasajes evangélicos.

Tomado de http://convistasalmundotictac.files.wordpress.com

a.Tímpano


b.Dintel


c.Arquivoltas

 
d.Jamba


e.Montante

f.Puerta

 

LAS FACHADAS O PORTADAS
· Las fachadas, tanto a los pies de las naves como en los extremos de los brazos del crucero, suelen estar enmarcadas por las torres, y concentran los principales programas ornamentales del edificio.
· En general, las portadas, sobre todo las de acceso a las naves, reflejan en su estructura y disposición la propia organización del espacio interior del templo (el número de naves, la mayor altura de la nave central, sus divisiones en altura, etc.).

 

· Suelen tener formas abocinadas (rehundimiento progresivo del arco que las conforma), al igual que los vanos del edificio. Ello es debido al grosor de los muros.

 

· Cada uno de los tramos rehundidos del arco recibe el nombre de arquivolta (arcos concéntricos con molduras que van reduciendo el ancho de la abertura del vano).

 

· La decoración (de la que hablaremos al analizar la plástica románica) suele ser antropomórfica y geométrica.
· Sobre la puerta suele haber un tímpano con decoración escultórica.
· La puerta puede estar dividida por un pilar central, llamado parteluz.
· En los aleros suele haber decoración animal o vegetal.
· Se suelen decorar con arcadas ciegas que simulan elementos de sustentación.

LOS CLAUSTROS
· Son muy característicos los claustros: patios adosados al templo en torno a los cuales se construye una galería cubierta y sostenida por arcos de medio punto que descansan en columnas generalmente pareadas.

La escultura

1. Los precedentes históricos:

· LA ESCULTURA ROMÁNICA no surge por generación espontánea,; hay que buscar sus antecedentes en los ensayos prerrománicos de los pueblos bárbaros: joyas, marfiles, iluminación de códices, etc., en la estatuaria bizantina: la herencia grecolatina mediatizada por la espirtualidad cristiana (hieratismo, simbolismo y carácter sobrenatural) y en la escultura tardorromana y los sarcófagos paleocristianos, que aportaron rasgos formales e iconografía.

2. La subordinación al marco arquitectónico: el concepto de espacio-límite.
· La portada y el capitel son el soporte específico de la escultura. Estos espacios constituyen el límite natural de la escultura monumental y el relieve; tales manifestaciones están obligadas a adaptarse al marco arquitectónico.


3. Características formales:
· Antinaturalismo: desconexión de lo representado con el mundo real. Carácter simbólico y alegórico. Se busca a expresión del contenido religioso.
· Las figuras se deforman intencionadamente buscando el impacto emocional.
· Simplicidad y estilización. Geometrismo y abstracción.
· Rehúsa la representación del cuerpo humano desnudo, todas las figuras se cubren con vestiduras. No hay canon de proporcionalidad, ni equilibrio entre masa y peso.
· Las figuras son rígidas, hieráticas. Solemnes y alargadas, para acentuar su carácter espiritual. Técnicamente aparecen como primitivas, con un cierto aire arcaico.
· Ausencia general de movimiento.
· Las composiciones y escenas se yuxtaponen en un mismo plano, sin formar grupos.
· Falta volumen, las composiciones son planas y simétricas, con un claro predominio de la frontalidad.
· Es una plástica que se dirige a la mente, de una gran carga intelectual, dado que transmite contenidos ideográficos con una evidente afán didáctico.


4. TEMÁTICA E ICONOGRAFÍA
· La temática está inspirada y determinada por la Iglesia así como el conjunto de imágenes que articulan su expresión (iconografía). La jerarquización de los temas es una constante en cuanto a qué espacios ocupan y qué relevancia visual tienen.
· La inspiración para las imágenes procede de las miniaturas prerrománicas y los marfiles bizantinos, que sugieren modelos, actitudes y composiciones.
· La temática se extrae del Antiguo y del Nuevo Testamento, o de las hagiografías (vidas de santos y mártires) más significativas.
· La catequesis pétrea se completaba con alegorías sobre los pecados, vicios y virtudes, etc. intentando llevar a la plástica ideas o conceptos que impresionaran la conciencia popular.
· La Portada es el espacio elegido para la escena principal;

En el tímpano podemos hallar:
· El Pantocrátor o Cristo en Majestad, envuelto en la “mandorla mística” y rodeado de los cuatro evangelistas (el tetramorfos: el león representa a San Marcos; el ángel a San Mateo; el toro a San Lucas; y el águila a San Juan).
· El Juicio Final, a cuyos pies aparecen los 24 ancianos citados en el Apocalipsis de San Juan.
· La Virgen.
· La crucifixión
· El Crismón que representa a la Santísima Trinidad

Las jambas (los elementos verticales que sustentan el dintel de un vano o un arco) a veces podemos hallar también figuras de santos u otros motivos.
Las arquivoltas se decoran con motivos geométricos o figuras humanas, que se adaptan al arco de la moldura.

Además de los grandes programas escultóricos que decoran las portadas de las iglesias y los capiteles de los claustros, podemos encontrar ESCULTURA EXENTA DE PEQUEÑAS TALLAS EN MADERA policromada O MARFIL. En esta tipología destacan dos temas muy comunes en el estilo románico:
· Los CRISTOS (majestas domini) que representan la imagen de Jesús crucificado. Caracterizados por su rigidez hierática, su composición y disposición geométrica, cuatro clavos, ojos muy abiertos y en actitud serena, alejado de cualquier expresión de dolor o sufrimiento.
· La VIRGEN CON EL NIÑO, de similares características formales. Puede aparecer como THEOTOCOS (como Madre de Dios con el niño, que adopta gestos y actitudes de adulto); la Virgen puede ser utilizada como TRONO o asiento de Dios (THEOTRONOS) o también como KIRIOTISSA (modelo de tradición bizantina de Virgen entronizada, rígida, y con el niño sobre sus rodillas dándole la espalda.

EN CONCLUSIÓN:
Hemos de valorar el aspecto significativo de la plástica románica, su carácter alegórico y fuerte expresividad. El predominio de lo didáctico sobre cualquier otro aspecto, de ahí su aparente simplicidad técnica y primitivismo formal. El papel determinante de la Iglesia y, por tanto, del contenido religioso y místico por lo que se aleja e toda preocupación por la belleza formal. El mundo sobrenatural es el ámbito expresivo del románico, se aleja por tanto de la representación del mundo terrenal y natural. El hieratismo solemne se justifica como expresión de la inmutabilidad de la fe cristiana.
Técnicamente la escultura románica evolucionará hacia un mayor naturalismo y dinamismo compositivo, por lo que la nueva expresividad se corresponderá con un nuevo contexto social, económico y cultural; el gótico será su cauce.


ANEXO
EL SIMBOLISMO EN LAS ARTES PLÁSTICAS ROMÁNICAS
El Bestiario real y fantástico
Procedente del mundo grecorromano, bizantino y persa, el bestiario fantástico se apodera del mundo románico no sin resistencias y críticas por pensadores de la época. Pero el románico sacraliza esta estética pagana convirtiendo a los animales -tanto reales como imaginarios- en portadores de virtudes o perversiones por lo que su aparición en capiteles, canecillos, tímpanos, etc. es reinventada y usada con sentido de enseñanza y advertencia.
Quizás es el bestiario fantástico el motivo escultórico que más interés genera entre nosotros y el que mayor efecto de intimidación provocaría en el hombre medieval. Generado por combinación de partes de animales diferentes, su estampa, en ocasiones atroz, se reforzaba mediante lucha con hombres indefensos, con el objetivo de conmover para renegar del pecado.
Aunque cualquier símbolo tiene dualidad de significados, incluso completamente opuestos, el románico usó ciertos animales con predilección para manifestar el bien y otros como formas del mal y del diablo.
Entre los primeros se encuentran fundamentalmente las aves en general, a menudo por comparación con el alma, ya que pueden ascender y alejarse de lo terrenal en busca del cielo, y en ocasiones se les representa picando sus patas para poder despegar de la tierra y poder volar hacia las alturas. Un ave especialmente representada como ejemplo del bien es la cigüeña, por su carácter de ave de buen agüero, además de ser monógama y comer serpientes (se le representa a menudo con una serpiente en su pico). También el león o el águila, por su fuerza y nobleza, suelen representar valores positivos, inclusive al propio Cristo. Es frecuente encontrar leones, águilas y grifos en las enjutas de las portadas, como guardianes del templo.
En la nómina de los animales frecuentemente relacionados con el mal solemos encontrar al mono, como caricatura grotesca del hombre, la serpiente, símbolo por antonomasia del pecado y del demonio, la liebre y el conejo asociados con la lujuria por su fertilidad, el jabalí y el cerdo por ser lujuriosos, sucios y perezosos, la cabra, el macho cabrío, etc.
Dentro del bestiario fantástico existen animales empleados con carácter positivo, como los grifos (cabeza y alas de águila con cuerpo de león) que dada su combinación de partes de animales nobles se usan, como se ha indicado, como guardianes en las entradas (puertas y ventanas) de las iglesias.
Sin embargo, la nómina de animales fantásticos maléficos es mucho más amplia. Los dragones son los más genuinos enemigos de Dios y el hombre. Su representación en el románico se aleja de las formas que las leyendas nórdicas de siglos posteriores han hecho llegar hasta nuestros días. El dragón románico es una ave con cabeza perruna de grandes ojos y cuencas profundas, con orejas puntiagudas y alargadas fauces amenazantes. Su cola es de serpiente y en ocasiones en lugar de patas de ave muestra pezuñas.
Otros animales maléficos son la arpía (cuerpo de rapaz, busto femenino -aunque en ocasiones también masculino- y con frecuencia, cola de serpiente) y la sirena (cuerpo femenino y cola o colas de pez), ambas representando la seducción y atrapamiento por los placeres carnales.
Los basiliscos (cabeza monstruosa con cresta de gallo con cuerpo y cola de serpiente) son los encargados de transportar las almas de los condenados al infierno. Los centauros (cabeza y tronco humanos y resto de caballo o equino) simbolizan la brutalidad y lujuria y con frecuencia se les representa con arco y flecha disparando a sirenas.

Simbolismo vegetal y geométrico
Para la mayoría de los autores, diversos elementos aparentemente decorativos fitomórficos y geométricos, tales como ajedrezados, puntas de diamante, rosetas, dientes de sierra, también pueden encerrar valor simbólico. Las representaciones circulares, como bezantes, rosetas, etc., tendrían valor solar y eucarístico y sobre ellos se añadirá nueva carga simbólica en función del número de pétalos o partes de que se compone (ver simbología numérica). Los zigzagueados y dientes de sierra, tan presentes en todo nuestro románico, especialmente en las portadas del románico asturiano y segoviano, sugeriría -al igual que en el anglonormando de donde procede- la fuerza purificadora de las aguas y los altibajos continuos que supone toda progresión espiritual. Es frecuente encontrar esta figuración también en las pilas bautismales.
El taqueado y ajedrezado, muy difundido en diversas versiones en el románico español y que arranca de la catedral de Jaca, induce a pensar en la alternancia y elección constante entre la dualidad bien-mal.
Representación de Dios
Dios es ampliamente representado en el románico como un anciano venerable y solemne, pero son más interesantes otras representaciones más abstractas, como, por ejemplo, la mano de Dios. La mano ha sido desde muy antiguo símbolo de poder protector y en el románico suele aparecer en acto de bendecir rodeada por un limbo entre nubes y situada por encima del resto de las escenas.
La principal representación de Cristo es el "Cristo Pantocrátor", es decir como sumo señor del tiempo y de todas las cosas. Se halla especialmente ubicado en los tímpanos de las portadas y en la bóveda de horno del ábside. Cristo se encuentra inscrito en la mandorla mística y alrededor de él se desparrama el resto de símbolos terrenales y divinos: Tetramorfos, ángeles, profetas, ancianos, apóstoles, condenados, salvados, etc. Otra forma en que Cristo aparece esculpido o pintado en el románico es en la cruz, como glorioso triunfador de la muerte.
El crismón es el anagrama de Cristo formado por las letras griegas "rho" y "xi" que son las dos iniciales del nombre en griego. Suele ir acompañadas del "alfa" y "omega". Los llamados crismones trinitarios añaden una "S" del Espíritu Santo, al querer expresar la Santísima Trinidad (ya que se confunde la "P" o "rho" griega con la "P" latina). Por último citaremos que Cristo puede ser representado de manera teriomórfica, por ejemplo en forma de pez, cordero, león, etc.

Constantes bíblicas
Algunas de las representaciones más comunes del románico son episodios bíblicos que además suelen estar cargados de denso simbolismo, como los episodios del Génesis, con la creación del hombre, el pecado original y la expulsión del paraíso, donde Eva es a la vez tentadora y fecunda o Dios aparece como justo e implacable pero a la vez benévolo.
Daniel en el foso de los leones también es ampliamente esculpido en capiteles. Es la victoria del débil e indefenso hombre que halla su fuerza en la confianza en Dios.
La visión de la gloria apocalíptica y juicio final son representaciones muy prolíficas en el románico de todos los ámbitos geográficos con su mensaje de esperanza de lo que nos espera después del combate con la bestia feroz: el Mal. A medida que el románico madura es más frecuente la representación de episodios de las vida de Cristo, en especial la Anunciación, el Nacimiento, la Adoración de los Reyes Magos, los milagros y el ciclo de la Pasión.

Escatología
La manera en que el románico representa la muerte es con la salida del alma del cuerpo. El alma suele ser representada como un niño o una cabecita. El infierno aparece como un lugar caótico con todo tipo de suplicios a manos de demonios o bestias deformes, también como una caldera sobre una hoguera avivada por los demonios. El Cielo, por su parte, es un lugar ordenado y sereno donde los salvados aparecen vestidos bajo las arquerías de la perfecta ciudad, la Jerusalén Celeste.
Los ángeles nunca tuvieron tanta relevancia como en el periodo artístico románico. Su representación es de bellos personajes de cabellos largos y bien peinados, con rostros suaves y agradables y grandes alas. Son una de las delicias que el románico nos regala.
Los demonios, sin embargo, son esculpidos y pintados con enorme variedad de formas. La mayoría son figuras grotescas, deformes y feroces, con ánimo de espantar al observador.

El número y su simbología
Para Pitágoras, los números definen y explican la armonía cósmica, en la medida en que expresan las fuerzas que regulan la relación del hombre con la Unidad y Divinidad. El románico también toma de tradiciones y culturas anteriores el valor del número para expresar mensajes transcendentes. En este sentido diversos elementos arquitectónicos, escultóricos y pictóricos, como canecillos, arquivoltas, cenefas, rosáceas, bolas, estrellas, etc., muestran series numéricas específicas cargadas de simbolismo por descifrar.
El "uno" es el numero de la unidad y el Principio Creador. EL "dos" es símbolo de ambivalencia y conflicto. La dualidad de la condición humana en constante lucha entre bien y mal. El "tres" es el número de lo celeste y la Santísima Trinidad. El "cuatro" es el número por excelencia de lo terrenal y lo proteico. El "siete" es la suma perfecta, el ciclo completo de lo terrestre (4) y lo celestial (3) y por tanto de la creación, que se llevó a cabo en siete días. Esta carga simbólica le confiere gran valor mágico. El carácter de culminación y obra perfecta se percibe en los siete arcos de muchas galerías porticadas, como la de la Virgen de la Vega de Segovia. El "ocho" es el número de la regeneración, por ello se talló en las cenefas de numerosas pilas bautismales. El "doce" es el símbolo de orden cósmico y de Cristo como Cronocrátor, dominador del tiempo (12 meses del año). La Jerusalén Celeste tiene 12 puertas e igual número tiene el Colegio Apostólico.

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